He visto abrirse como un pan el cielo
Alzarse como un tallo reluciente
tu mano entre la arena.
Tu voz de piedra y lumbre retumbar como un trueno
en el blanco silencio de las madrugadas.
Se aventuran mis manos
A descubrir en cada silencio de tus huesos
Los secretos de todas las dulzuras
Abriéndose camino en tu cuerpo de maga
Tibia pradera de ceniza y miel.
Recorrerte es morir
Y renacer mil veces
Dando la vuelta al mundo en ochenta latidos
Sembrándote de besos
Abrigando tu piel y sus misterios
Cuando transito el suave
Sendero de tu cuerpo
Sobrevuelo tus ojos
Y soy feliz cuando en ellos
descubro que amanece.
Pablo Isi
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