miércoles, 22 de abril de 2020

Muere con ganas

Muere!
Muere con decisión, con ganas, sin guardar ni un poquito de aire por las dudas.
Muere cuando la tierra se abra debajo tuyo y te trague completo, sin pedazos indemnes, sin reservas.
Muere con la pasión de los mejores muertos, sin que te importe nada el llanto de los deudos.
Desbarranca sin escalas por la pendiente del infierno y deja que tu cuerpo se pudra sin reparos.

Muere!
Muere dejando en claro que no admites consuelos, ni altares, ni errecepés de ningún tipo. Que si de morir se trata, sabes morir con la cabeza en alto y los huesos prestos para ser molidos.
Muere de toda muerte, abrazate a la tierra que te cubre, al fuego que te arde, al mármol que te guarda. Muere con la profundidad de los abismos, sin cruces que te amparen, sin promesas de cielo, sin herencia, sin grito.

Pero una vez que mueras...
Una vez que te dejes morir como es debido, sin pedir nada a cambio, sin besos despedida ni ilusiones de homenajes post mortem que levanten tu nombre...
Una vez que tu muerte sea muerte, de esas muertes rotundas sin gloria y sin aplauso...

Entonces...
Desovilla tu cuerpo, desembarra tus ojos, escupe las cenizas que duermen en tu lengua, levanta un brazo y otro, agita cada pierna, y eleva tu osamenta con lumbre de titán.
Que una vez que hayas muerto y vuelto a caminar, a animarte a cruzar de a saltos las cornisas; que una vez que hayas puesto de espaldas a la muerte, volando a carcajadas su helada dentadura...
Una vez que eso pase... no habrá muerte que pueda...

Pablo Isi

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