miércoles, 22 de abril de 2020

Destinos II

Andaban recorriendo en silencio los indescifrables senderos que proponen las madrugadas. En esos cruces de coordenadas que muy de tanto en tanto llenan de chispas esos rincones del Universo, por esas raras combinaciones de azares y causas con que los Dioses suelen sorprender, las palabras los pusieron frente a frente

Midiéndose con prudencia de esgrimistas fueron acercándose a preguntas que jamás esperaban respuestas, y viceversa. Acaso existiría un lugar inobservado, destinado a abrigar tanta ala malherida, tanto costado no cicatrizado, tanta calma abrumadora en tierras de tormentas bestiales?

Discutían a Dios jugando dados sin el menor temor a aventurarse en cualquier laberinto que asomara frente a esos cuatro ojos tan distintos y abiertos.

Merodeaban la dulzura mientras giraban en torno a todo, con la avidez de la tierra seca, tanteándose en la niebla, cuidando no romperse el uno al otro.

Avanzaban a ciegas, atravesando puentes sin orillas, mirando cada tanto allá a lo lejos si ya llegaba a verse la montaña que entre insomnios se habían prometido.

El pudo descubrir que había vida, más allá del carbono; ella reconstruir la memoria de una boca habitada.

Al imponente vuelo de los cóndores, les espera el destino anunciado de las garras aferrándose a la tierra.
Será el fin de la magia inevitable?
O hay aquellos que logran jamás cerrar las alas y amanecer planeando hacia un cielo infinito?

Eso andaban descifrando, tomados de la mano, aquella última vez en que los vieron...

Pablo Isi

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