miércoles, 22 de abril de 2020

Aparecen

Los Nietos no son encontrados. Los nietos aparecen.

Porque apareciendo, se elevan por encima de la muerte, de los rastros penosos de una muerte despersonalizada, de una muerte colectiva que nos asestaron y a la que intentamos combatir cada día.

Aparecen por encima de los huesos, de las caras en blanco y negro que llevamos marcadas en el cuerpo, como cicatrices de un tiempo permanente, nunca pasado.

Aparecen como gritos de amor entre aullidos de espanto que no dejaremos nunca de escuchar. Aparecen como soles invencibles entre tanta tiniebla dolorosa y errante.

Los Nietos aparecen como sobrevivientes fulgurantes de un amor nunca vencido. Son puños apretados saliendo de la tierra, cuerpos emergiendo victoriosos desde el río, gritando Nunca Más, pero sobre todo, No nos han vencido.

Los Nietos alcanzan las formas sublimes del amor cuando aparecen. Nos dicen que hay un ADN colectivo que nos abraza en la memoria popular, que nos hermana en continuar una lucha que viene de sus genes.

Aparecen los Nietos, como gajos florecientes. Ya no tienen diez años, ni quince, llegan con sus cuarenta y tantos, con sus siglos a cuestas, con la semilla invicta de un futuro que sabremos hacer nuestro.

Aparecen los Nietos a parirnos, a iluminar los tiempos, Aparecen y anuncian, que nunca lograrán frenar la Primavera.

Pablo Isi

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