En estos tiempos de desolaciones, de tristezas que orbitan alrededor de todo, de muerte allá y acá, de ojos ametrallados y túneles que esconden compañeros.
En estos tiempos digo, donde las esperanzas se sostienen con escudos de lata y el futuro resiste en barricadas llenas de sangre nueva.
En estos tiempos negrísimos que no pueden tapar luces inmortales ni sueños luminosos que rebotan de pueblo en pueblo.
En estos tiempos de guerras siniestras y pequeñas batallas que se nos llevan puestos corazones y calmas...
La paz está en tus ojos, en tu brazo que logra sostenerme con apenas un gesto, en tu cuerpo sediento que atraviesa los cielos más temidos, para buscar refugio en los mágicos lujos de la miel y el abrazo.
Cuál de todos los Dioses habrá sido el que acertó la llave.
Cuál de todos subió el pulgar divino para dejar pasar la vida misma por ese ínfimo hueco que quedaba entre el todo y la nada.
Ahora que tengo alma, ahora que la has parido, sé que ninguna muerte será definitiva.
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Pablo Isi
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