No hay brújula.
Es mentira que haya eso.
Hay un andar a tientas
un esquivar a instinto
martillazos y rayos
y luces de colores que te atrapan.
No hay línea de llegada
ni camino que lleve.
hay un seguir señales
porque sí
por olfato
que te mete a empujar
a hombro y espalda
ramas de espinas
ávidas
de sangre y carne
Hay espejos de sal
y soles buenos
que aparecen de pronto
en un claro de selva
y empujan para abajo
y amansan las tormentas
como tesoros mágicos
que hacen parir más piernas
para seguir andando.
En el instante último
habrá que rendir cuentas
de cuanto has sonreído
y cuanto malgastado.
Pablo Isi
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